Lisboa, la ciudad de las siete colinas, tiene mucho más que ofrecer que sus vistas panorámicas y calles empedradas llenas de historia. En cada rincón, se esconden delicias culinarias y vinos que son reflejo de una tradición rica y variada. Durante mi visita reciente, decidí sumergirme en el mundo de los sabores portugueses, especialmente en la adquisición de vinos locales y productos gastronómicos que no solo enriquecen la cultura lisboeta, sino que también son perfectos recuerdos para llevar a casa.
1. El Encanto de los Mercados Locales
Uno de los primeros lugares que visité fue el Mercado da Ribeira, también conocido como Time Out Market. Este mercado es una parada obligatoria para los amantes de la gastronomía. Desde mariscos frescos hasta embutidos, pasando por una increíble selección de quesos, el mercado ofrece una amplia variedad de productos típicos portugueses. Mientras caminaba por los pasillos, me encontré con un puesto dedicado a los vinos locales, donde el dueño me explicó con entusiasmo las diferencias entre los diferentes tipos de vino de la región.
2. Los Vinos de Lisboa: Una Tradición Centenaria
Portugal es conocido por su excelente vino, y Lisboa no es la excepción. La región vinícola de Lisboa cuenta con una vasta tradición en la producción de vino, y no pude resistirme a llevarme una botella de «vinho verde», un vino blanco ligeramente efervescente y refrescante que es perfecto para acompañar los calurosos días de verano en la ciudad. El vino verde, a pesar de su nombre, no es necesariamente verde, sino que hace referencia a su juventud y frescura. Este vino es ideal para disfrutarlo junto a una buena comida, como las típicas «bacalhau» (bacalao), uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía portuguesa.
Durante la visita a la tienda de vinos, tuve la oportunidad de probar diferentes variedades, y el dueño me ofreció una pequeña cata. Me sorprendió la suavidad y complejidad del vino tinto de la región de Lisboa, hecho con las variedades de uva «Castelão» y «Aragonês». La combinación de estos dos tipos de uvas da como resultado un vino robusto pero suave, con toques de frutas rojas y especias.

3. Llevando los Sabores de Lisboa a Casa
A medida que recorría más tiendas de vinos en la ciudad, me di cuenta de lo variada que es la oferta de vinos en Lisboa. Cada tienda tiene su propio estilo, y los vendedores están dispuestos a compartir sus conocimientos sobre la producción de vino. Además del vino verde y el tinto de Lisboa, también me encontré con una amplia gama de «Porto», un vino fortificado originario de la región del Duero. Decidí llevarme una botella de vino de Oporto, ya que su sabor intenso y afrutado es perfecto para acompañar postres y quesos curados.
Además de los vinos, también encontré productos locales que capturaron mi atención. Desde aceites de oliva extra vírgenes, hasta mermeladas artesanales, pasando por los conocidos «pastéis de nata», esos irresistibles pasteles de crema que son la delicia de los lisboetas. Estos pequeños pasteles se elaboran con una masa crujiente y relleno de crema pastelera, cubiertos con un toque de canela. Probé algunos en una de las pastelerías más tradicionales, y no pude evitar llevarme una caja llena para compartir con mis amigos.
4. La Influencia de los Sabores Mediterráneos en Lisboa
La cocina de Lisboa está marcada por la influencia mediterránea, con énfasis en los mariscos, los pescados frescos y las hierbas aromáticas. Uno de los platos que más disfruté durante mi estancia fue el «arroz de marisco», un plato que combina arroz con una mezcla de mariscos frescos como camarones, mejillones, almejas y cangrejos. El arroz se cocina lentamente con caldo de mariscos, lo que le da un sabor profundo y sabroso. Este plato se sirve generalmente con un poco de cilantro y un toque de limón, lo que añade frescura y balance al sabor.
Visité varios restaurantes tradicionales, y cada uno tenía su propia versión de este delicioso arroz. En un pequeño restaurante familiar cerca del río Tajo, la receta estaba tan sabrosa que decidí pedir un segundo plato. Los mariscos eran tan frescos que se deshacían en la boca con cada bocado. Sin duda, uno de los mejores platos que probé en Lisboa.
5. Las Bodegas de Vino y las Experiencias de Cata
Para una experiencia más profunda en el mundo del vino portugués, decidí hacer una visita a una de las bodegas de vino cercanas a Lisboa. Al sur de la ciudad, en la región vinícola de Setúbal, se encuentra una bodega famosa por su vino «Muscatel». Este vino dulce, elaborado con uvas moscatel, tiene un sabor afrutado y floral que lo convierte en una opción ideal para acompañar postres o disfrutarlo solo como aperitivo.
Durante la visita, el enólogo me llevó a recorrer los viñedos, explicándome las técnicas de cultivo y las características del terroir que dan al vino su sabor único. Luego, pasamos a la sala de cata, donde pude degustar una selección de vinos, cada uno con su propio perfil de sabor. Me sorprendió la variedad de vinos disponibles, desde los más dulces hasta los más secos, todos con una calidad excepcional.
6. Otras Delicias Gastronómicas de Lisboa

Aparte de los vinos y pasteles, Lisboa tiene una oferta culinaria impresionante que no puedes dejar de probar. Uno de los platos que más me sorprendió fue el «bacalhau à brás». Este plato está hecho con bacalao desmenuzado, papas paja, cebolla, ajo y huevo, todo revuelto y servido en una sartén caliente. Es una forma deliciosa de disfrutar el bacalao, un pescado muy importante en la cocina portuguesa.
Otra especialidad que tuve que probar fue la «sopa de pedra», una sopa contundente que se prepara con una mezcla de carne, vegetales y legumbres, todo cocinado a fuego lento durante varias horas. Es un plato muy popular en el campo portugués y, al probarlo en uno de los restaurantes tradicionales, entendí por qué.
7. Regalos de Lisboa: Recuerdos Gastronómicos
Antes de mi partida, decidí hacer algunas compras para llevarme a casa. Aparte de las botellas de vino, me llevé una selección de aceites de oliva aromatizados, una caja de «queijadas» (pequeños pasteles de queso) y una lata de sardinas en conserva, que son un clásico de la gastronomía portuguesa. Estas sardinas son conocidas por su sabor intenso y su calidad superior, y las encontré en una pequeña tienda cerca del barrio de Alfama.
Lisboa es una ciudad que no solo te conquista por su belleza y su historia, sino también por la riqueza de su gastronomía. Desde sus vinos excepcionales hasta sus deliciosos platos tradicionales, la ciudad ofrece una experiencia culinaria que te hará querer regresar una y otra vez.